En las miserias que dejan las guerras que Ana María tiene que vivir, entre los heridos, los que están apestados y enfermos, la Madre Janer y sus hermanas se consolidan en su vocación de Hermanas de la Caridad.

El destierro, la falta de pan y la miseria que sufren en carne propia y que ven a su alrededor, forja el carácter de aquellas mujeres fuertes.

Y la Madre Janer junto a sus compañeras descubren la importancia de Jesús Salvador y Misericordioso, anunciándolo con gestos y entregas cotidianas.

En medio de estas dificultades estas hermanas se remangan y se disponen a vivir la caridad con un entusiasmo siempre renovado entre heridos, enfermos, pobres y marginados que van encontrando a su paso. Se reúnen alrededor de esta gran Madre y Maestra sin grandes programaciones, en fraternidad de hermanas de la caridad.

La persecución, la precariedad, el destierro…no disminuye la potencia del Espíritu. No tienen “conventos” o casas organizadas; viven juntas allí donde trabajan y muestran la misericordia de Cristo.

Va a nacer así lo que será la Congregación de la Sagrada Familia de Urgell

Urgell, donde se comienza a escribir un nuevo capítulo de la historia. El espíritu que continúa su obra en aquellas huellas de la experiencia cristiana fundamental que la Madre Janer había sentido en su corazón desde joven al desear consagrar su vida a Dios en el servicio a los enfermos y miserables del Hospital de Castelltort.

El 29 de Junio de 1859 es fundada esta familia como don para la Iglesia.

La asistencia a los pobres, desvalidos y enfermos, la enseñanza de las niñas se va dibujando poco a poco como fines primordiales de la familia religiosa fundada por la Madre Janer.

Nuestra Congregación nace del carisma de una mujer sin fronteras. Una mujer para los demás. Una mujer en quién la misericordia y la compasión del Dios hecho carne se hizo presente para los hombres y mujeres de su tiempo.

 

 

 

 

 

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