El papa Francisco nos recuerda hoy a todos, especialmente a los jóvenes:

¡No se olviden: la voluntad de Dios es nuestra felicidad!

Para que esto pueda ser plenamente vivido por los jóvenes de hoy es necesario que nuestro compromiso con ellos sea real, a fondo.

Ofrecerles la posibilidad de encontrar un lugar donde descubrir el valor de sus vidas, sus talentos y capacidades, la alegría de servir a los demás, el tesoro de Jesús en sus corazones.

Hoy especialmente los jóvenes están expuestos a las heridas, como Ana María queremos salir al encuentro de ellos, “recoger a todos los que tienen necesidad y están heridos”, potenciar con “amor previsor y afable” a todos los jóvenes que desean crecer, servir y ser felices.

Los jóvenes son una opción central de nuestra pastoral

Como Ana María queremos ser para ellos hoy una brújula que los oriente hacia Jesús para poder potenciar en ellos personas de bien, comprometidas con la dignidad de sus hermanos, colaboradores de la paz y la fraternidad.

 

 

 

 

 

 

 

 


 

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