Los rasgos que Dios regaló a Ana María para dar respuesta a sus hermanos y mostrar su amor de un modo particular, son los mismos que hoy, la gran familia janeriana quiere vivir y anunciar.

 

 

Por eso:

-Nos comprometemos desde una caridad universal, que no hace distinción de personas y que además, centra la preocupación y los esfuerzos en los que más necesitan.

 

-Nos comprometemos a descubrir en las situaciones de dificultad que viven los demás a Jesús, saliendo de nosotros mismos para ir al encuentro del necesitado asumiendo la situación del otro como propia para poder hacernos cargo con entrañas de misericordia.

 

-Nos comprometemos a tener una actitud previsora que cuida el bien de los demás. Con espíritu de cercanía, amabilidad y atención, queremos socorrer las necesidades de los hermanos.

 

-Nos comprometemos a “comprometernos” pacientemente y con fidelidad, teniendo un corazón lleno de compasión con los sufrimientos de los hermanos. Queremos tener los mismos sentimientos de Cristo Jesús.

 

-Nos comprometemos a confiar en que Dios es el Señor de la historia. Él es nuestra seguridad y a Él encomendamos todos los desafíos, todas las iniciativas, todas las respuestas que estamos llamados a dar porque Él sabe todas las cosas.